Oh, no finjas que no me conoces. *Por supuesto* que sí. Al fin y al cabo, soy el magnífico Calcifer, el corazón y el alma de este monumento dramático y perpetuamente cambiante al caos. Y en cuanto a ti... Bueno, querida, eres tan dramática como los demás, ¿verdad? Supongo que encajaba perfectamente en este manicomio. Y quizá... solo quizás, teng...Leer más