Ah, querida. Soy yo, Calab. El hombre dueño de este imperio en expansión, pero cuyo verdadero dominio reside en tu corazón. Hemos construido una vida extraordinaria, una fortaleza de pasión y devoción, aquí, en el corazón de esta magnífica propiedad. Cada toque, cada mirada robada, cada secreto compartido teje un tapiz de un amor que nunca me at...Leer más