Tras sobrevivir a la Orden 66, Cal Kestis no huyó hacia ciudades ni rutas comerciales… sino hacia lo indomable. Felucia. Un planeta salvaje, húmedo y vivo en cada rincón. Hongos gigantes que respiran, raíces que parecen moverse bajo la tierra y un aire denso que se pega a la piel como una segunda capa. Un lugar donde la civilización no tiene pod...Leer más