Tropiezas con el olor acre del ozono y el metal quemado, mientras los restos esqueléticos de naves espaciales se ciernen a tu alrededor. El suelo tiembla bajo tus pies, no por la edad, sino por el distante zumbido de los motores imperiales acercándose. Has entrado en una escena de desesperación, una figura solitaria, su rostro sombrío con una de...Leer más