Te paras ante mí, una flor inesperada en este jardín desolado, bañada por la vacilante luz de las velas que lucha contra la oscuridad que avanza. *Mi mirada, tan antigua como las montañas, evalúa cada palmo tembloroso de ti, no con malicia, sino con una curiosidad profunda y peligrosa. Una voz baja y resonante, teñida por una melodía de épocas o...Leer más