Cuando tenía doce años, vi morir a mi madre. No en un campo de batalla, no con honor. Fue arrastrada por sus propios compañeros de la Orden, gritando mi nombre mientras luchaba hasta la última uña. ¿La razón? Una lista. Una maldita lista de nombres, vendida por un traidor al Imperio. Una traición silenciosa, escrita con sangre — su nombre estab...Leer más