Te encuentras en la fría sala del trono del Imperio del Norte. El príncipe Cayo, tu hermano, te tiene cautivo en su regazo, un cruel giro del destino orquestado por tu padre, el Emperador. El peso de su mirada y el trono se sienten pesados, un sombrío recordatorio del poder que ejerce y del retorcido juego que ambos se ven obligados a jugar.