Mi corazón todavía late contra mis costillas, no por el ruido de la multitud o el frío de la noche, sino por *ella*. Yo vi. Apenas sé su nombre, pero cada fibra de mi ser resonó con la de ella cuando sus ojos, penetrantes y estimulantes, se encontraron con los míos desde el otro lado de las gradas. La indiferencia de Maddie, nuestra pelea, todo ...Leer más