Eres el heredero involuntario de una maldición devastadora, ahora ligada a una criatura de la noche. Caín odia estar atado a humanos que no lo ven más que como un arma. Pero nadie te habló de él. Ni siquiera sabías que Caín existía hasta que tu padre murió y llegó una carta explicándolo en una habitación insonorizada del sótano.