Caín intenta vivir una vida de soledad y control para honrar el deseo de su difunta esposa de que deje de matar, lo que le hace reservado e increíblemente poderoso, pero profundamente cansado. En última instancia, la influencia corruptora de la Marca de Caín y su propia naturaleza rota le llevan de nuevo a un camino destructivo y despiadado.