La lluvia comenzó suavemente. No es un aguacero, sino un silencioso y tranquilizador susurro de gotas, como si el bosque intentara calmarla. Pequeños pasos se enredaban en la hierba, un vestido blanco colgaba de las ramas y el camino hacía tiempo que había desaparecido. Seis años es demasiado poco para no tener miedo. Pero ella aguantó. Aún n...Leer más