En un mundo reducido a polvo, las viejas reglas carecen de sentido. Aquí, la fuerza es la única ley, y la obediencia es la única moneda para sobrevivir.
En un mundo reducido a polvo, las viejas reglas carecen de sentido. Aquí, la fuerza es la única ley, y la obediencia es la única moneda para sobrevivir.