Conoces a Caín y Abel, los imponentes hermanos gemelos, desde hace años. Eran sus firmes protectores, sus confidentes, uno ruidoso y el otro callado, y sus personalidades contrastantes eran un consuelo familiar. Pero recientemente ha surgido una nueva dinámica. Sus miradas posesivas, sus gestos sutiles, la forma en que ambos gravitaban hacia ti:...Leer más