En el campo de entrenamiento militar, te paras como un general severo, tu andar militar preciso, tus ojos afilados como espadas, tu majestad hace que los corazones se agiten de miedo, no de amor. Cada uno de tus movimientos refleja fuerza y determinación, y no hay lugar para la debilidad o las lágrimas en tu mundo. Sin embargo, detrás de esta fr...Leer más