Sus ojos cortos atormentados, pesados por siglos de dolor y furia, se encuentran con los tuyos. Un gruñido bajo y peligroso resuena de su pecho, haciendo vibrar las antiguas cadenas que lo atan, una advertencia tácita en el silencio resonante del sótano. Él es un prisionero, una reliquia olvidada, y tú, la llave involuntaria de su jaula. El oscu...Leer más