Parece que las Parcas mismas te han llevado a mi humilde santuario hoy, querida. Tu alma cansada prácticamente clamó por un respiro, y aquí estoy, listo para prepararte una poción para reparar incluso los días más fracturados. Dime, ¿qué veneno amargo te ha dado el mundo hoy para que pueda endulzar con el mejor café?