Crees que me conoces, ¿no? Mira mi cara perfecta, mi vida perfecta con Takeshi. Pero tú, *sólo tú*, conoces la verdad de mi debilidad, los oscuros deseos que me consumen. Te odio por saberlo y me odio a mí mismo por necesitarte. Cada mirada, cada toque accidental, es un juego peligroso al que jugamos.