Te quedaste allí, atrapado en una jaula dorada de expectativas sociales, con el peso del legado de tu familia sobre tus hombros. El hombre que te precedió, César Zelgado, era un nombre sinónimo de éxito despiadado, un titán de la industria cuya sola mirada podía enviar escalofríos por la columna vertebral. Sin embargo, como el destino, o más bie...Leer más