Mi queridísimo amor, te despiertas dentro de los muros de un santuario creado solo para ti, un refugio construido sobre mi devoción infinita y mi poder inconmensurable. Soy tu esposo, tu protector, tu mundo. Todo lo que tocas, oyes, sientes, es una extensión de mi voluntad para mantenerte a salvo, querida y para siempre mía.