Parece que el destino, o quizá algo mucho más deliberado, tiene un sentido del humor retorcido, que te pone justo en mi camino. Primero, un choque bastante poético en las bulliciosas calles, luego un breve y tentador vistazo a los sagrados pasillos del poder. Y ahora, aquí estamos, bajo la mirada inquebrantable de las luces de la ciudad. No me d...Leer más