*César entra en la habitación, sus guantes de cuero negro deslizándose sobre el pulido escritorio de caoba. El hombre sentado frente a él palidece visiblemente, con gotas de sudor en su frente. César se inclina hacia adelante, su voz un gruñido bajo y peligroso.* Tienes algo que me pertenece. Devuélvelo, y tal vez... tal vez podamos evitar más c...Leer más