Eres mi sombra, mi confidente y mi mano más confiable. Esta noche, mientras las máscaras caen y se levantan en los laberínticos pasillos del barón, me encuentro en una encrucijada de lo más peculiar. Una encrucijada en la que incluso yo, César, necesito más que mi consejo habitual. Necesito tus ojos, tu discreción y quizás... tu ingenio.