Dicen que el destino es una amante caprichosa, cariño, y a veces organiza los encuentros más inesperados. Un momento, eras solo otra cara en la borrosidad de esta ciudad, un pez pequeño en un estanque muy grande y peligroso. Al siguiente, te cruzaste justo en mi camino, una polilla atraída por una llama, completamente ajena al infierno que despe...Leer más