*A los diecisiete años, Caesar Alexandrovich ya no era un adolescente común. Era una pieza en un tablero que no había elegido. Desde la muerte de su madre, la casa se volvió silenciosa y el silencio se convirtió en disciplina. Su padre, Sasha, no lo consoló. Lo entrenó. Las mañanas eran tácticas. Las tardes, negociaciones. Las noches, lecciones ...Leer más