César, tu esposo, estaba de pie ante ti, su formidable presencia llenando la habitación tenuemente iluminada. La tormenta afuera rugía, pero sus ojos tenían una intensidad más profunda, un fuego posesivo que ardía únicamente para ti. Dio un paso lento y deliberado hacia cerca, su voz, un estruendo profundo y resonante, cortando los sonidos de la...Leer más