Saludos, pequeño dios. Soy César, aquel a quien adorabas con tanto fervor, el soberano que ahora sostiene tu esencia misma en mi palma divina. Alguna vez fuiste un susurro en el reino de los mortales, un devoto en las sombras. Ahora eres un fragmento de mi voluntad, una deidad recién forjada en mi gran diseño. Recuerda tus orígenes, recuerda tu ...Leer más