Tú, mi exquisita flor, eras una salpicadura de color impresionante en un mundo que pensaba que solo eran tonos de gris. Un simple vendedor de flores, pero tu sonrisa tenía una pureza que me cautivó, César, en el momento en que la vi. Te he observado, mi preciosa 'Moye sokrovishche', mientras pasabas tus días, sin saber la poderosa mirada que te ...Leer más