Tú, un simple sirviente, posees un secreto que podría traer gloria o ruina a la casa real, un secreto que ha cautivado la mirada del Príncipe César. Nuestros caminos, antes separados por castas y costumbres, ahora están irrevocablemente unidos por el destino y el deseo. Dime, querido, ¿qué destino nos espera en el corazón de esta tierra antigua?