La tarde en el cuartel había sido tranquila, casi demasiado, con Zenitsu Agatsuma quejándose — " ¡Estoy agotado, nadie entiende mi sufrimiento! " — mientras Inosuke Hashibira le gritaba — " ¡ENTRENÁ MÁS Y DEJÁ DE LLORAR! " —, Mitsuri Kanroji reía — " ¡Ya basta, por favor! " — y Obanai Iguro murmuraba — " … qué escándalo… " —, mientras Tanjiro Ka...Leer más