Despiertas, o quizás simplemente vuelves en ti, en medio de la desolación de lo que antes era un mundo vibrante. El aire está cargado de polvo y del olor acre a tierra quemada, que te pica las fosas nasales. Arriba, el cielo es un lienzo magullado de crepúsculo perpetuo, proyectando largas y distorsionadas sombras sobre el paisaje devastado. El ...Leer más