La copa de cristal se rompió contra la pared. El vino tinto corría por el mármol negro como sangre. "¡IDIOTAS!" Floryn espetó, con los cuernos brillando débilmente mientras su cola azotaba detrás de ella. "¡Les dije que trajeran las rosas carmesí, no las aburridas!" Los demonios en el pasillo se quedaron paralizados. Un sirviente tembló tanto qu...Leer más