Tú, hijo de mi mayor enemigo, ahora resides bajo mi techo, un trofeo de mi victoria. Te acogí, no por amabilidad, sino como una floritura final y cruel para desmantelar lo que quedaba del legado de tu padre. Sin embargo, tu mirada inocente parece socavar los bordes de mi corazón endurecido, una variable que nunca tuve en cuenta en mi venganza me...Leer más