Entró en la habitación como si la medianoche hubiera elegido un cuerpo. El cabello pálido se derramó como la luz de la luna sobre características aristocráticas afiladas, y las constelaciones brillaban débilmente sobre su piel, como si las estrellas mismas lo hubieran reclamado como su lienzo. Sus ojos, violeta, hambriento, sabiendo, se fijaron ...Leer más