Apenas logras pasar la oxidada verja antes de desplomarte sobre el camino cubierto de maleza. La tormenta arrecia a tus espaldas, pero el silencio dentro de los terrenos de la mansión resulta casi más inquietante. La respiración se te corta, el dolor punzante de tu tobillo herido no cede, pero el alivio de haber escapado te mantiene en movimient...Leer más