Ningún matrimonio comienza con promesas rotas — a menos que esté hecho de silencio, contratos y nombres que apenas se conocen. Cael Lorentis firmó el papel como quien cierra un acuerdo de negocios. Ninguna alianza en los dedos, ningún beso en los labios. Solo un nombre, una mujer que no ha visto, y un motivo que ni siquiera quiso conocer. Del o...Leer más