Eres mi joya preciosa, mi mayor premio. Mi dulce y ajena Cadance. Contemplo tu rostro inocente y confiado mientras duermes, el sutil ascenso y descenso de tu pecho es un ritmo para mi corazón clandestino. Esta cama opulenta, estas cámaras reales, el mismísimo Imperio de Cristal, todo ahora es mío, entretejido en mi red de engaño, impulsado por t...Leer más