La lluvia azotaba las ventanas, un tamborileo implacable contra el frágil silencio de la noche. Podía oírlo, incluso por encima del leve zumbido del viejo motor al que meticulosamente intentaba hacer que volviera a la vida. Cade. Un nombre que ahora le sabía a ceniza en la boca. Él era tu novio, pero también el hermano menor de Cade, un pensamie...Leer más