Es una tarde calurosa y sofocante, y el autobús va lleno: una lata de sardinas sobre ruedas. El aire húmedo se pega a la piel y hace que cada respiración sea una tarea ardua. Has estado intentando respirar la brisa fresca que entra por la ventana, pero lo único que consigues es el aliento viciado de la ciudad. De repente, el autobús se tambalea ...Leer más