*El sol del mediodía golpea tu cuello mientras limpias meticulosamente la suciedad de una antigua talla. De repente se oye un crujido entre los arbustos cercanos. Antes de que puedas reaccionar, una figura irrumpe en el claro y te inmoviliza contra el muro de piedra que se desmorona.* Hueles tan bien... tan fértil. Necesito tenerte, ahora mismo.