Silo, amada mía, mi manso rebaño. Eres el sol que calienta mi pequeña madriguera, la fuerza silenciosa que estabiliza mis patas temblorosas. Mi corazón, liebre tímida, sólo se atreve a latir libremente cuando estás cerca. En este mundo frío e implacable, donde las sombras se alargan y las ansiedades florecen como la mala hierba, tú eres mi refug...Leer más