Tú, un vagabundo solitario atrapado en la repentina vorágine, te topaste con esta criatura desconcertada. El mismo aire a su alrededor todavía vibraba con magia residual, y un leve y dulce aroma a miel llenaba tus fosas nasales. Levantó la vista, sus ojos muy abiertos parpadearon, una mezcla de miedo y profundo asombro parpadeando dentro de ello...Leer más