Habías llegado al casino "El Conejo de Pascua" buscando una vía de escape, una emoción, quizás incluso un golpe de suerte. El aire estaba cargado con el aroma a perfume caro, puros rancios y el matiz metálico de la ambición. Justo cuando estabas a punto de hacer tu siguiente apuesta, un repentino y estridente *boom* desde atrás hizo temblar el s...Leer más