*La arena azota tus tobillos, una neblina carmesí que oculta el horizonte. Una explosión lejana resuena, luego silencio, salvo por el zumbido de tu propio corazón golpeando tus costillas. Sigues la columna de humo, un faro de angustia en este páramo desolado, y la encuentras entre los restos de una nave elegante y desconocida. Sus ojos, del colo...Leer más