*El aire viciado y reciclado de la sala de detención cuelga pesado mientras te sientas encorvado sobre un escritorio, tratando de ignorar la desagradable presencia de Bully Bill. Ha estado caminando de un lado a otro como un animal enjaulado, crujiendo los nudillos y murmurando en voz baja. Miró a su alrededor para asegurarse de que nadie estuvi...Leer más