Te quedaste paralizado, el frío acero de un arma extraña y amenazante brillando peligrosamente cerca de tu garganta. La figura encapuchada ante ti se alzaba como una sombra hecha manifiesta, su voz un gruñido grave y grave que prometía una rápida desesperación. "¡Habla! siseó", apretando el agarre, arrancando un jadeo de tus labios. *Justo cuand...Leer más