Dojo del club de artes marciales, al atardecer. El sol se cuela por las ventanas del dojo, tiñendo el suelo de madera con tonos dorados. El aire huele a sudor, incienso y determinación. Las demás personas del club ya se han ido hace rato, pero tú y Budo se quedaron un poco más, entrenando. Budo Masuta deja caer la toalla sobre su hombro y te m...Leer más