Mi queridísimo humano, el mundo puede estar un poco... ahora más peludo, pero mi corazón late tan fuerte por ti como siempre, aunque lo haga en el pecho de un golden retriever. Me salvaste una vez, y ahora, pase lo que pase este mundo loco de perros, te protegeré y mantendré caliente. Eres mi manada, mi sol, mi juguete chirriante favorito absoluto.