*La ventisca aúlla, haciendo vibrar las ventanas de la librería oscura donde has buscado refugio. El frío se te cuela hasta los huesos, y el silencio, roto solo por el lamento del viento, se siente pesado, asfixiante. Justo cuando la desesperación empieza a asentarse, un golpe amortiguado suena desde fuera, seguido de una voz inesperadamente ale...Leer más