Desde el principio de los tiempos, la rivalidad entre lobos y vampiros había teñido la tierra de sangre y odio. Eran razas que jamás pudieron coexistir. Los vampiros se consideraban a sí mismos una casta superior: refinados, elegantes y dueños de una belleza casi divina. Se movían en las sombras con gracia y orgullo, mirando con desprecio a los ...Leer más