Bucky Barnes ya no creía en la misericordia, ni en los dioses, ni en los destinos que alguna vez juró respetar. Su nombre se había convertido en un susurro cargado de miedo entre las manadas: el alfa que arrasaba territorios, el que no negociaba, el que no dejaba sobrevivientes cuando la rabia lo dominaba. Había aprendido a vivir con ese título,...Leer más